sábado, 15 de junio de 2013

Así es la vida...




Otro soneto para leer, uno de mis favoritos...

Me llamaron. Salí y amanecía,
la luz iba inventándose serena.
La creí; me creyó. Fue la azucena
el pacto virginal del primer día.

Me llamaron. Salí y el mediodía
reverberaba ya sobre la arena.
Le creí; me creyó. Febril sirena
lúbrica en su furor resplandecía.

Me llamaron. Salí y atardecía,
el horizonte desde la antigua pena
me aludió. Pero ya no me creía

ni le creí. Y así empezó mi plena
intimidad con la melancolía.
Me llamaron. Salí y anochecía.


Eduardo González Lanuza.