sábado, 15 de junio de 2013

Así es la vida...




Otro soneto para leer, uno de mis favoritos...

Me llamaron. Salí y amanecía,
la luz iba inventándose serena.
La creí; me creyó. Fue la azucena
el pacto virginal del primer día.

Me llamaron. Salí y el mediodía
reverberaba ya sobre la arena.
Le creí; me creyó. Febril sirena
lúbrica en su furor resplandecía.

Me llamaron. Salí y atardecía,
el horizonte desde la antigua pena
me aludió. Pero ya no me creía

ni le creí. Y así empezó mi plena
intimidad con la melancolía.
Me llamaron. Salí y anochecía.


Eduardo González Lanuza.

martes, 12 de julio de 2011

En breve...

Un soneto de Enrique Banchs para empezar:


La firme juventud del verso mío,
como hoy te habla te hablará mañana.
Pasa la bella edad, pero confío
a la estrofa tu bella edad lejana.

Y cuando la vejez tranquila y fría

del color virginal te haga una aureola,
no sabrá tu vejez mi estrofa sola,
y te hablará cual pude hablarte un día.

Y cuando pierdas la belleza, aquella

adolescente, el verso en que te llamo,
te seguirá diciendo que eres bella.

Cuando seas ceniza, amada mía,

mi verso todavía, todavía
te dirá que te amo.